
IMPERIO MÍSTICO (TLAQUEPAQUE)
La gente deslumbrada, murmuraba, se preguntaban unos a otros ¿ qué hacen ahí esos seres? Eran varios, muchos, en diferentes puntos del pueblo mágico; no sé cuantos, aún nadie los había contado, pero eran hermosos y colosales. Los vieron bajar del cerro de la Reina, también en el kiosco del Parián, entre mariachis y escaramuzas, cantando, con mucha sed, tomando tequila, cazuelitas con toronja y hasta rompope, café y agua de horchata. La gente no podía dejar de verlos, se les acercaban maravillados, con mucha curiosidad, los tocaban con la punta de los dedos. Algunos se tomaban fotos con ellos, otros los recorrían de pies a cabeza tratando de descifrar los símbolos y los códigos tatuados. Todo mundo buscaba respuestas al increíble acertijo. Hubo quienes los vieron con piel en color rojo carmín pulido y brilloso, encontraron algunos como de barro bruñido o petatillo, también se pudieron ver multicolores o disfrazados como de papel maché. La gente hacia sus conjeturas, adivinaban, especulaban sobre su origen. Decían que los había hecho algún monero, Angel Carranza tal vez, otros creían que fueron creación de Padilla o de Don Pantaleón.
A quien dijo que eran mozos de Don Francisco Velarde y que habían entrado a la Hacienda, lo corrigieron, aclarándole, que en realidad habían entrado enfrente, que mas bien eran criaturas mágicas de Sergio. Algunas personas se atrevieron a recordar que esos personajes, un día se fueron de aquí a liberar una nación, con otros 7000 y un Cura. Algunas personas los invitaban a su casa y otros los desdeñaron por considerarlos forasteros. Como si hubieran estado ausentes o dormidos, regresaron a su tierra, a su barro. Los Guerreros Místicos, son emisarios del lugar donde sale el Sol, son el México profundo y Místico de la Reina Cihualpulli , también, el orgulloso y letal México hispánico de Nuño de Guzmán, están inoculados por Don Pantaleón, por Don José Bernabé, por los maestros, por los artistas, por la música, por los sabores, las iglesias y las leyendas; conocen las historias, los secretos y mitos de cada lugar, saben dónde está el tequila y el tejuino, los puestos, los tacos y los manjares, los museos y las iglesias, el chocolate y el café, los artistas, sus piezas y los rincones. Todos somos Guerreros Místicos, bueno … no todos, sólo los mexicanos. Llegaron a orientar, a cuidar, a acompañar; en ellos residen los mapas, las lenguas, las historias, los secretos, la conexión directa con la tierra, con el Pueblo Mágico de Tlaquepaque, y no en sentido figurado …